Croacia: El Mediterráneo tal como era

Croacia: El Mediterráneo tal como era

Hace años que Croacia no cambia su lema turístico: ‘El Mediterráneo tal como era”. Y no se trata de dejadez o de falta de interés en este sector si no porque realmente es así. Sus costas rocosas forman acogedoras playas y pintorescos pueblos pesqueros se asoman a un Mar Adriático congelado en el tiempo.

La Guerra de la Independencia finalizó en 1995 y fue entonces cuando el país tuvo que poner los máximos esfuerzos en recuperarse y en ponerse al día. Y no lo hizo nada mal, Croacia reconstruyó sus infraestructuras vendiendo una imagen de país Mediterráneo que apuesta por un turismo sostenible.

Merece la pena decidirse por una de las múltiples caras que te ofrece este país y explorarla a fondo.

Una de las rutas más interesantes es aquella que une dos de sus principales ciudades, Zagreb y Dubrovnik separadas por 700 kilómetros.

Así recorreremos Zagreb, Plitvice, Zadar, Sibenik, Trogir, Split, Ston y Dubrovnik.

Nuestro punto de partida será la capital, Zagreb. Con una población en torno al medio millón de habitantes, esta ciudad tiene una marcada estética medieval y está dividida en dos zonas, la ciudad baja y la ciudad alta.

Su población ronda el millón de habitantes y está llena de obras de arte arquitectónico. En la parte de la Ciudad Alta podemos señalar varios sitios de interés como el mercado de Dolac, la Puerta de Piedra, la plaza de San Marco o la plaza de Katarina.

En la Ciudad Baja merecen una visita enclaves como la plaza del rey Tomislav, la plaza Marulic o las calles de Ilica o Jurisiceva.

En el centro te esperan múltiples museos y parques para todos los gustos, elige el que más te llame la atención y no abandones la ciudad sin probar los magníficos pasteles que venden en cada esquina.

Una vez que conocemos la capital nos dirigimos hacia el Parque Nacional de Plitvice, el más conocido del país, ubicado a 140 kilómetros de Zagreb y que presume de 16 lagos unidos por cascadas. Dentro del parque hay alojamientos hoteleros y campings además de múltiples rutas que pueden realizarse a pie o en vehículos eléctricos.

Nuestra siguiente parada será Zadar situada a unos 135 kilómetros y con varios puntos de interés. Se trata de un pueblo con unos 85.000 habitantes que sin embargo cuenta con el casco histórico más grande de la región. Destaca su paseo marítimo con vistas a múltiples islas y sus puestas de sol que presumen de ser “las más bonitas de Croacia”, algo en lo que colaboran las obras ‘Órgano de Mar’ y ‘Oda al sol’ del arquitecto Nikola Basic.

Seguimos nuestro recorrido fijando la vista en nuestra siguiente parada. Se trata de Sibenik una ciudad que durante siglos ha sido uno de los mayores centros artísticos y culturales de Europa. Uno de sus edificios más impresionantes, protegido por la UNESCO, es la catedral de Santiago, mezcla de los estilos gótico y renacentista. Se trata de una zona con mucha vida turística durante el verano gracias a los pintorescos pueblos que hay a su alrededor.

Continuamos descubriendo Croacia en la ciudad de Split. Dar un paseo por ella es redescubrir la historia clásica romana y ver cómo han sabido conjugar de manera genial antigüedad y modernidad. A escasos 10 kms se encuentran la ruinas romanas de la antigua Salona, los restos arqueológicos más importantes de Croacia.

A unos 25 kilómetros de Split se encuentra la ciudad-museo Trogir una villa de piedra construida sobre una isla que está unida al continente por varios puentes. También ha sido nombrada como Patrimonio de la Humanidad.

Desde Split volvemos a coger el coche hasta Dubrovnik conocida como la perla del Adriático y aún más popular en los últimos tiempos por haber sido utilizada como localización para la omnipresente serie ‘Juego de Tronos’.

Un empujón a nivel mundial que ha venido a hacer aún mayor su merecida fama. Una desbordante naturaleza, hermosas playas y una infraestructura turística de calidad son algunas de las características de esta ciudad de cuento.

Se trata de una ciudad amurallada que conserva su muralla y sus torres en un estado asombroso mientras que su casco histórico, la vieja Ragusa, te hace viajar en el tiempo a través de edificios barrocos, castillos, palacios, fuertes….

Su catedral  tiene partes tan antiguas como de la época bizantina del siglo VII. El edificio que vemos en la actualidad fue construido entre los siglos XVII y XVIII apoyándose en las ruinas bizantinas y románicas y dándole un estilo barroco.

La cercana isla de Lokrum merece una escapada para pasar el día. No se permite pernoctar ni el uso de coches, ofreciendo un paisaje poco alterado por el hombre y de una enorme belleza. Su playa naturista es otro de sus grandes reclamos.

Además de lo mencionado Croacia tiene mucho más por descubrir y las posibles rutas se cuentan por decenas. Esta es aconsejable realizarla entre los meses de mayo y septiembre para poder disfrutar enteramente de sus playas y atardeceres.

 

¡Dobro Putovanje!